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¡Es que yo soy así!

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar o probar a hacer de manera diferente?

En las organizaciones todo el mundo tiene en boca el cambio: que hay que adaptarse; que hacer siempre lo mismo no es suficiente; que nos viene la transformación digital 4.0, y entonces nos traen a alguien al trabajo, y nos dice que hemos de transcender más allá de nuestro esquema mental para ser más innovadores, creativos, flexibles y adaptarnos al cambio.

Y que lo que nos lo impide es nuestro esquema mental, que es el que nos hace ver la realidad de una determinada manera, y que cambiar nuestra manera de mirar las cosas nos hará encontrar nuevas soluciones.

Y ahora, el que te lo ha dicho, se va y ahí te quedas tú con lo tuyo:

"¿Qué son los esquemas mentales? Si todo el mundo me dice que los cambie, entonces ¿sirven para algo? ¿Cómo los cambio? Y ¿por cuáles los he de cambiar?"

Vamos a ver si puedo poner algo de orden en todo esto.

POR DÓNDE EMPEZAR

¿Por dónde empieza uno cuando te han dicho que cambies tus esquemas mentales y tienes interés en abordarlo? Aquí comienza el periplo por talleres de creatividad, el Mindfulness... Y todos estos programas trabajan esencialmente una cosa “la Atención”.

¿Tiene algo que ver la atención con los esquemas mentales? En realidad, todo. Los esquemas mentales basan su estrategia en desviar la atención. Así es, DESVIAR LA ATENCIÓN.

Cuando percibimos un estímulo, éste activa determinados esquemas. Éstos orientan la atención de tal manera que determinan la información que accederá a la conciencia y lo que quedará fuera de su campo.

CÓMO PERCIBIMOS Y ENTENDEMOS LA REALIDAD

Así, nuestra cognición percibirá un acontecimiento como un reto, una liberación o como una amenaza dependiendo de la valoración que resulte de las circunstancias, de la actitud y de los recursos que creamos tener para afrontarlo. Y cada persona lo valorará de manera diferente.
Nuestra cognición, es decir, nuestra comprensión es el resultado de lo aprendido interactuando con el mundo y es acumulativo. De esta manera vamos dando forma a nuestros esquemas.

David Rumelhart: “un esquema es una especie de teoría informal, PRIVADA y no articulada sobre la naturaleza de los eventos, los objetos o las situaciones con las que nos encontramos. En cierto modo son nuestra teoría privada sobre la naturaleza de la realidad”.

Así Pués:     

        - Los esquemas son suposiciones que creemos totalmente fundamentadas.

        - Los esquemas se interrelacionan los unos con los otros.

        - Los esquemas se encargan del modo en que organizamos nuestro conocimiento.

Ante una situación ambigua, ponemos a prueba la idoneidad de los esquemas para conseguir seguridad. Si el esquema tiene éxito acaba convirtiéndose en hábito.

¿LOS ESQUEMAS MENTALES SON BUENOS O MALOS?

¿Los esquemas son buenos? Malos no son. Son nuestra manera de dar sentido al mundo. Nos permiten afrontar la ambigüedad del mundo que nos ha tocado lidiar.

Y son la economía de nuestro cerebro. ¿Qué quiere decir esto? Ante situaciones ambiguas, pero que tienen similitudes con acontecimientos pasados, se activa el esquema mental que funcionó en el pasado y lo aplicamos. Así no hace falta que cada vez que nos enfrentamos a una nueva situación, lo cual ocurre muchísimas veces a lo largo del día, tengamos la necesidad de analizarlo todo como si fuera la primera vez.

De esta manera los esquemas dirigen la atención a lo que consideran relevante y no prestan atención al resto de cosas. Quizás no tengamos el mejor de los resultados, pero tendremos uno y muy rápido.

¿CUÁL ES SU PUNTO DÉBIL?

Son extremadamente sensibles a las emociones, y cuando los acontecimientos son interpretados como una amenaza y la ansiedad nos invade, los esquemas toman el control. Quedamos a su merced y determinan con una fuerza inusitada a qué prestamos atención y a qué no. Y lo hacen de tal manera que consiguen alterar el funcionamiento normal de la mente condicionando toda la experiencia cognitiva a evitar la ansiedad y el dolor cognitivo.

Esto lo consiguen los esquemas reprimiendo los sentimientos y los hechos, es decir olvidando todo lo que nos produce dolor. Negándonos aceptar las cosas tal y como han pasado y reorganizándolas. Invirtiendo los hechos hasta el punto que lo transformamos en lo opuesto. Proyectando en los demás nuestro interior, de tal manera que la aversión hacia una persona acaba mutando en resentimiento y rencor del otro hacia nosotros e interpretamos cualquier acto de la otra persona como una prueba de ello. Aislamos los hechos de los sentimientos asociados a ellos, con lo que quitamos importancia a lo acontecido y así lo relevante pasa a ser irrelevante. o acudimos a la racionalización para analizar los hechos y encontrar causas y efectos hasta elaborar una versión más reconfortante.

Todos estos mecanismos de los que echan mano nuestros esquemas mentales tienen la misma mecánica:
        - Negación de lo que acontece .
        - Transformar la información en el inconsciente .
        - Hacer consciente la versión transformada .

Theodor Millon los llama mecanismos de defensa y para él “dichos mecanismos cumplen con la función de mitigar la angustia y también son útiles para mantener el equilibrio de la persona hasta que pueda dar con una solución más adecuada”.

CÓMO APARECE EL "YO SOY ASÍ"

¿Qué pasa cuando la persona insiste en seguir usando estas estrategias en lugar de encontrar una solución mejor? Entonces el estado de alerta es permanente y estas estrategias se perpetúan. 

Y en el futuro cuando ya todo haya pasado seguiremos alerta, sin que haya causa objetiva, anticipándonos a peligros inexistentes, siempre en guardia y nuestra actitud será defensiva y rígida. El disco rayado del “Yo soy así” .

Una vez hemos establecido el Esquema mental:
                            Cómo veo la realidad ➨ Cómo reacciono a los hechos = Establezco modelos y patrones de conducta .

Ahora me dicen que lo he de cambiar.

¿LOS PODEMOS CAMBIAR?



Hemos dicho que todo esto es fruto del aprendizaje, de manera que cuando aprendemos nuestros esquemas se transforman, por lo que los esquemas pueden ser revisados:

Hay que ponerse a trabajar

1 - Generar alternativas: ¿qué más puedo hacer?

2- Revisar supuestos: ¿de verdad yo creo que esto es así y es inmutable?

3- Escuchar otras opiniones. Ya hemos dicho que la evaluación de una situación es diferente para cada            persona y nos pueden dar información que no habíamos contemplado y que nos será de ayuda.

4- No conformarnos con quien nos da la razón.

5- Aprender. Cuando aprendemos nos transformamos. Viajar, asistir a eventos y actividades, experimentar.

6- Educar nuestra atención - Jon Kabat-Zinn "Prestar atención de forma particular: al momento presente,      conscientemente y sin juicios"  (nuestros juicios son los esquemas mentales – un estereotipo es un      esquema mental).

7-  Cultivar la autoestima y los valores.

8- Centrarnos en lo que podemos hacer y depende de nosotros, no en aquello que está fuera de nuestro       alcance.

9- Desarrollar herramientas para afrontar el estrés, la frustración y la ansiedad.

10- Desarrollar nuestro autoconocimiento emocional. ¿Es útil lo que ahora mismo sentimos?, ¿cómo podemos        cambiar esta emoción para que no nos paralice y probemos algo?

11- Cambiar hábitos. ¿Siempre haces lo mismo al levantarte? y ¿así cuantas cosas más en la vida? Prueba a        cambiar algo pequeñito.

12- Fomenta el pensamiento Lateral (Edward de Bono) .

13- Antes de categorizar y poner una etiqueta pregunta qué ha pasado, así pararás el enjuiciamiento hasta        conocer los hechos.


Las personas se desarrollan y aprenden cuando lo que quieren abordar es muy importante para ellas y les afecta profesional y personalmente. 


Todo esto es un trabajazo y para algunas cosas deberemos buscar ayuda, pues con buenos profesores todo es mucho más fácil.

¿Es tu momento?

Autor: Jose Antonio Muñoz Vea

Bibliografía:
- Goleman, D. (1985). El punto ciego: Psicología del autoengaño - editorial “de bolsillo” edicion de 2008
- De Bono, E. (1993). El pensamiento creativo - Título original: “Serious Creativity. Using the Power of Lateral Thinking to Create New Ideas”    Publicado originalmente en inglés en Estados Unidos en 1993 por Harper Collins
- Freud, A. (1936). El yo y los mecanismos de defensa - Editorial original “IMAGO VERLAG” de Viena, título original en Alemán: “Das ich und die    abwehrmechanismen”
- Millon, T. (1999). Trastornos de la personalidad en la vida moderna. Editorial MASSON, S.A. 2ª edición del año 2006 de la obra original en inglés.


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